Nuestra piel está en constante exposición a contaminación, sudor, maquillaje y células muertas. La limpieza facial profunda se convierte en un cuidado esencial para mantener su salud y apariencia..
En esta guía te explicamos cómo es el proceso paso a paso, sus beneficios y por qué realizarlo con profesionales hace toda la diferencia.
Aunque ambos tratamientos buscan mejorar el aspecto de la piel, sus alcances son diferentes:
Limpieza facial básica:
Superficial.
Retira suciedad y oleosidad externa.
Relajante.
Resultados momentáneos.
Limpieza facial profunda:
Actúa de forma no invasiva.
Elimina puntos negros, células muertas e impurezas retenidas.
Terapéutica y correctiva.
Resultados visibles e incluso duraderos.
La limpieza facial profunda permite una verdadera renovación del rostro, ideal para pieles con tendencia a poros obstruidos, puntos negros o falta de oxigenación.
En NCA, la limpieza facial profunda se realiza siempre por especialistas en estética, siguiendo un protocolo que cuida y revitaliza la piel:
Exfoliación controlada: Remueve células muertas y prepara la piel para el resto del procedimiento.
Vapozono: Uso de vapor tibio que abre los poros y facilita la eliminación de impurezas, mejorando la oxigenación de la piel.
Extracción de comedones: Eliminación precisa de puntos negros e impurezas retenidas, sin dañar la piel.
Alta frecuencia: Tecnología que desinfecta la piel, reduce la inflamación y acelera la cicatrización para un resultado más uniforme.
Masaje nutritivo integral: Estimulación de la circulación, relajan el rostro y ayudan a la absorción de productos nutritivos.
Máscara rejuvenecedora: Hidratantes, calmantes o purificantes, elegidas de acuerdo al tipo de piel del paciente.
Cada etapa está diseñada para lograr un resultado visible inmediato: piel más limpia, suave y luminosa.
La frecuencia ideal depende del comportamiento de la piel, aunque usualmente se recomienda realizar una sesión mensual:
Piel grasa o acneica: cada 30 días.
Piel mixta: cada 45–60 días.
Piel seca o sensible: cada 2 a 3 meses.
Sin importar el tipo de piel, todas las sesiones tienen una duración de 60 minutos.
Inmediatos
Piel más suave y con mejor textura.
Luminosidad y aspecto saludable.
Disminución de puntos negros y oleosidad.
A largo plazo
Poros más refinados y menos visibles.
Mejor absorción de productos dermocosméticos.
Prevención de brotes e imperfecciones.
Piel que se mantiene joven y equilibrada.
La limpieza facial profunda es una inversión en la salud y envejecimiento de la piel.
Si buscas una limpieza facial profunda que realmente renueve tu piel y la mantenga saludable, en NCA contamos con especialistas y productos de alta calidad para brindarte un tratamiento efectivo, seguro y adaptado a tus necesidades.
Reserva tu hora y regálale a tu piel un momento de bienestar que verás y sentirás desde la primera sesión.